Rescate a España
La Unión Europea ha aprobado realizar un rescate de los bancos españoles debido a la imposibilidad por parte de España de hacer frente al déficit de los mismos. Una vez anunciada dicha decisión, han surgido múltiples preguntas como ¿En qué consiste este rescate? ¿Sólo es un rescate bancario? ¿Se intenta ganar tiempo para un rescate soberano?
El rescate se configura como una ayuda de unos 100.000 millones de euros, directamente inyectada al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) a las entidades bancarias, el cuál prestará el dinero a los bancos que lo necesiten. Es decir, la ayuda no va directamente a los bancos sino que pasa a través del FROB. Esta ayuda será considerada como deuda pública por lo que la misma se incrementará y los intereses a pagar también.
Hay opiniones que afirman que se puede tratar de un rescate a España, “disfrazado” de rescate bancario, posiblemente por la difícil situación que están viviendo Portugal o Grecia. Otras opiniones aluden que parece que se intente ganar tiempo para proceder al referido rescate. Sea una u otra situación (o realmente se trate de un rescate bancario), realmente las palabras “rescate a España”, se están oyendo cada vez más.
¿En qué consistiría un posible rescate a España? Un país es rescatado cuando no puede cumplir con los compromisos de pago adquiridos con sus acreedores. Por tanto, el mismo solicita ser rescatado. Realmente consistiría en que la Unión Europea concede un préstamo a España a fin que salde todas las deudas impagadas, a cambio de que cumpla una serie de condiciones, la primera de las cuáles, evidentemente, es que la devolución del préstamo tenga carácter preferente. A partir de aquí, las siguientes condiciones pasarían a ser el cumplimiento de las reformas que la Eurozona ha exigido, tal y como se desprende del comunicado realizado por el Eurogrupo en el que destaca su plena confianza en que España cumplirá con sus compromisos sobre el déficit y en relación a las reformas estructurales propuestas.
El Presidente del Banco Mundial alude a una falta de información sobre cómo se configura exactamente dicho rescate bancario, desaprovechando una oportunidad para generar más confianza en la eurozona.
Los países que han solicitado anteriormente ayuda, a través de un rescate, han sido Grecia, Portugal y Irlanda. En este último caso, las entidades bancarias irlandesas provocaron la intervención de Irlanda (igual que España). Estos países, en lugar de mejorar e ir dejando atrás la recesión, parece que la han acelerado, por lo que el rescate no ha sido la solución para sanear sus cuentas.
Si se produjera un rescate y las cosas fueran a peor, ¿cuál podría ser la siguiente solución? La salida del euro, tal y como explicábamos en el artículo que publicábamos hace poco en este Blog. España: ¿euros o pesetas?. Como mencionábamos en el mismo, no es un procedimiento sencillo, siendo que puede provocar la disminución de la confianza de los mercados y una inflación de la peseta. Esta desconfianza de los mercados internacional da como resultado, como ya se ha estado viendo, un difícil acceso al crédito y unos intereses más altos, a pesar que la devaluación de la peseta sea, a corto plazo, beneficiosa para España.
Sin embargo, a pesar que España tiene una situación que justificaría el rescate de la misma, la Unión Europea no tiene tan claro que España necesite un rescate. ¿Por qué la UE no se muestra partidaria del rescate a España cuando países como Irlanda o Portugal, en una situación similar sí se les aplicó? La respuesta la podemos encontrar en que un rescate bancario impediría que las grandes economías pudieran ser rescatadas en un futuro no muy lejano, tal y como asegura el Instituto Internacional de Finanzas. Los fondos de rescate únicamente serían suficientes para economías pequeñas, pero no para las grandes. Esto da que pensar ya que si la Eurozona decidiera rescatar a España en su totalidad, no habría suficientes fondos para poder rescatar a un país medianamente grande. Tal vez, este sea uno de los factores por los que el eurogrupo rehúsa un rescate soberano y se limite a un rescate bancario, a pesar que, con el mismo, los fondos disminuyen y serían, igualmente, insuficientes para un rescate de otro país.
Los efectos de este rescate bancario y las condiciones exactas que va a exigir el eurogrupo aún son desconocidos, aunque el Banco Central Europeo está estudiando la posibilidad de realizar un préstamos a largo plazo pero a un bajo interés, por lo que, de esta manera, se disminuiría la presión sobre España. Finalmente, las condiciones, posiblemente, pasarán por más recortes, resultando que serán los ciudadanos españoles los que más sufran esta situación, como viene siendo habitual en estos momentos de crisis económica.
Reforma del Sistema Financiero
El Gobierno ha puesto en marcha una reforma del sistema financiero a fin de favorecer el crecimiento y la estabilización de la economía española. Real Decreto Ley 2/2012 de 3 de febrero de saneamiento del sector financiero
La reforma financiera está dirigida al saneamiento de las entidades bancarias, concretamente deberán sanear su riesgo inmobiliario, es decir, deberán aumentar 50.000 millones sus provisiones y crear un colchón de capital, a costa de la cuenta de resultados de un año. De esta manera, se pretende que las viviendas propiedad de los bancos salgan a la venta.
Por otro lado, las entidades que participen en fusiones tendrán dos años para adaptarse a la nueva regulación, con el requisito que presenten antes del 30 de mayo un plan de viabilidad para aumentar su tamaño en un 20%, incluyendo medidas de gobierno corporativo así como un compromiso de concesión de crédito.
En el caso de entidades bancarias que se decidan por la fusión, deberán dirigirse al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) a fin de solicitar un préstamo público. El mismo tendrá un capital de 15.000 millones de euros con la misma capacidad de endeudamiento, esto es, de 90.000 millones de euros.
¿De qué manera el FROB concederá estos préstamos públicos? A través de la compra de bonos convertibles contingentes, títulos de renta fija que pasarán a convertirse en acciones bajo una condiciones concretas.
Para los activos con más problemas, la reforma establece una provisión de 25.000 millones de euros con cargo a resultados. Esta provisión se fija como excepcional.
En opinión del actual Gobierno, esta reforma dará como resultado unas entidades bancarias más sólidas y saneadas, por lo que, frente a una crisis económica en un futuro, los bancos tendrán una estructura más estable, sin riesgo de colapso. Asimismo, permitirá que más viviendas salgan a la venta por un precio menor, posibilitando un acceso más barato a la adquisición de una vivienda. Además, el saneamiento de los activos inmobiliarios, hará que algunas entidades bancarias recurran a la fórmula de las fusiones para cumplir con dicha reforma.
Esta reforma financiera ha creado incertidumbre sobre la estrategia que seguirán los bancos a la hora de aplicarla. Se teme que el sector financiero proceda al despido masivo a causa del esfuerzo adicional que supone la aplicación de esta reforma así como a la facilidad para despedir establecida en la reforma laboral.
Para dar mayor seguridad, los sindicatos han forzado que se establezca por escrito que las medidas de ajuste derivadas de la aplicación de la reforma financiera incluirán prejubilaciones, modificaciones de las condiciones laborales, movilidades geográficas, bajas incentivadas, suspensiones o reducciones de jornada. Todas estas medidas se deberán agotar antes de optar por los expedientes de regulación de empleo.
¿Realmente la reforma financiera va a suponer un gran esfuerzo para las entidades? En realidad, el aumento de 50.000 millones de sus provisiones a fin de sanear sus activos inmobiliarios queda reducido a la mitad puesto que la misma reforma fija fórmulas para reducir este importe. Así pues, no se necesitarán tantas fusiones como el Gobierno anunciaba.
Asimismo, un aumento de provisiones causa que se reduzca el crédito por lo que el incremento del mismo se producirá a largo plazo. Por tanto, uno de los objetivos de la reforma financiera tardará más de lo esperado, ya que el crédito tardará más en fluir, prologando la recesión.
Parece ser que la actual reforma financiera dará como resultado prolongar la situación de recesión y no mejorará el acceso a préstamos ni el saneamiento de activos inmobiliarios. Está más enfocada a largo plazo que a corto plazo sin suponer un gran esfuerzo por parte de las entidades bancarias. Todo esto repercute finalmente en la ciudadanía, no pudiendo acceder más fácilmente a créditos ni a una vivienda más barata.
De igual manera, habrá que preguntarse cómo pueden las propias entidades poner recursos a disposición de su propio saneamiento mediante provisiones si no disponen de dichos recursos, o dicho de otra manera, a no se que si los tengan y en ese caso, si tienen recursos, ¿no deberían ponerlos a disposición y financiar la economía?